Dietario: “The Big Lebowski”, sátira política

TheBigLebowski

 

Parece fuera de duda que The Big Lebowsky (1998) debe ser contada entre las comedias de los hermanos Coen, sin dejar de ser por su estructura otra más de sus utilizaciones perversas de todos los tropos del noir. Pero al volver a verla no hay duda de que debería ser pensada también como una sátira política. Hace casi una década David Haglund se adentró con “Walter Sobchak, Neocon”, un artículo publicado en Slate, en una lectura política de la película. Pero por centrarse en exclusiva en el personaje interpretado por John Goodman dejaba escapar algunas de las lecturas posibles con mayor filo.

Continue reading

Tentempié: Sólo lucharemos por nuestro pasado

Kracauer-770x1024

Siegfried Kracauer escribió en 1926 sobre las películas históricas que “Cuanto más hacia atrás se remonta la acción, tanto más temeraria se hace la gente del cine. Se atreven a facilitar la victoria a revoluciones en trajes de época, para así hacer olvidar las modernas, y satisfacen con gusto el sentimiento de la justicia mediante la filmación de luchas por la libertad hace largo tiempo desaparecidas”. Al leerlo me pregunté de inmediato cuantos directores, ex-directores, redactores y columnistas fijos de fin de semana de El País actúan hoy como lo hicieron los cineastas alemanes entonces. Continue reading

Cerrado por movimientos sociales: ligero

Captura de pantalla 2015-05-27 a las 20.50.25

Este pasado domingo debía haber escrito otro feuilleton —demasiado retraso acumulaba ya— pero no pude evitar quedarme pegado a las elecciones. En parte por ver cuál había sido esta vez el destino final del voto que había depositado horas antes en una urna. Con frecuencia he visto mi voto robado por la fórmula que rige el sistema electoral o devuelto, en su sobre aún sin abrir, cuando he votado desde fuera de España. Al mismo tiempo el seguimiento de la información post electoral pronto se convirtió en otro feuilleton en potencia. El proceso era el mismo: pensar lo que estaba observando para tratar de contármelo a continuación. Continue reading

Tentempié: El pasado es un agujero en el que ponerse a cubierto

la foto

Una visita a una librería madrileña nos ofrece como sorpresa —además del choque de encontrarse a el Gran Wyoming y a Pablo Iglesias como caras en portada de los libros destacados en la sección de historia (a Podemos, hay que decirlo, deberían estar pagándoles derechos la mitad de las editoriales españolas, entre libros con la palabra “casta” en el título y, sencillamente, libros sobre ellos)— la proliferación de colecciones dirigidas a la nostalgia de aquellos que se encuentran hoy en el segundo tramo de la treintena o en los primeros cuarenta. Continue reading

Tentempié: Política pop

El feuilleton inaugura hoy nueva sección intermitente: Tentenpié. Apuntes tan breves como diversos, hechos tal vez con cierta intención polémica

*****

11009115_1429308407385299_1867645163359961726_n

La realidad me supera, en todos los sentidos. Ayer fotografíe esto y, antes de que me de cuenta, ha sucedido y dejado titulares épicos para “El País”. Habrá que dejar de hablar de política populista para empezar a hablar de política pop. Frente a un Partido Popular al que lo que le gusta no es el poder, sino la pasta (aquello del “saqueo” y la “amnistía fiscal”, aquello de marcharse a la empresa privada en cuanto han hecho el capital social necesario a través de la política), la izquierda muestra que lo que le gusta de verdad es la cultura e inventa la política del consumo pop. Ahora tendremos que decir si queremos votar a García Montero, en caso de que nos guste Joaquín Sabina y la poesía (seamos piadosos y evitemos mencionar a Miguel Ríos), a Gabilondo en caso, según me dicen, de que nos guste Dominique A, o a Iglesias en caso de que lo que nos guste de verdad sean las series de HBO. (Excurso: el otro día en La Sexta quedó bien claro cómo ese gusto te posiciona socioculturalmente, cuando una mujer le dijo a Pablo Iglesias que ella no las conocía, que ella vía las series de Canal Sur.) Por fin, la política de colegas con los que compartir tu consumo cultural y sentirte acogido. En vez de votar deberían llamarlo “likear”.