Be a (wo)man: “Mad Men” desde su último episodio

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Es fácil que el espectador regular de Mad Men se haya preguntado, al menos desde su segunda temporada, por la calidad y el valor finales de la serie como narrativa. Tras el impacto de los trece episodios iniciales, construido en gran medida sobre el misterio de la personalidad de Don Draper —o, más bien, de Dick Whitman—, que pareció constituirse como el centro del relato, esa segunda temporada nos mostró sin embargo una rápida acomodación en los principios de la soap opera. Comenzó entonces la constante recurrencia a los problemas de Don Draper frente al trabajo y las relaciones personales, alternando entre las fases de ajuste y desajuste del personaje con su entorno. Esta estructura básica proliferó también en las vidas de los restantes personajes, contribuyendo al anclaje de la serie en nuestro deseo de espectadores, generando la familiaridad que hace funcionar a toda buena soap opera.   Continue reading

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